¿Que es ser santificados?
NO DEBEMOS MIRAR NUESTRA CONDICION, NI LA ACUSACIÓN DEL ENEMIGO
¡Cuán bueno es estar en Dios y disfrutarle! Sin embargo, no debemos mirar nuestra condición. Muchas veces, mientras me encontraba disfrutando a Dios, alabándole y participando de Sus riquezas, el sutil enemigo vino y me dijo: “Mira tu condición; recuerda cómo trataste a tu esposa esta mañana”. En el momento que yo aceptaba su acusación, descendía del cielo al infierno y me sentía profundamente desanimado. A veces yo estaba en mi habitación alabando al Señor, y mi esposa se encontraba en la cocina preparando la comida, cuando Satanás me acusaba de cómo había tratado a mi esposa esa mañana, tenía miedo de que ella escuchara mis alabanzas y viniera a callarme, diciendo: “¿Cómo te atreves a alabar al Señor, no te acuerdas cómo me trataste en la mañana?”
DESPUES DE SER JUSTIFICADOS NECESITAMOS SER SANTIFICADOS.
¿Qué significa ser santificado? De nuevo podemos usar el ejemplo del té. Si agregamos té en una taza de agua, el agua absorberá el té, es decir, el agua será “teificada”. Este ejemplo nos sirve para ilustrar que para ser santificados necesitamos que Cristo se imparta en nuestro ser como el te imparte su elemento y esencia en el agua. Cristo mismo es el té celestial y está en nosotros,
SER SANTIFICADOS ES CRISTO FORJANDOSE EN NUESTRO SER
¡Aleluya! Si yo les preguntara a ustedes si están justificados o no, todos responderían: “¡Aleluya!” “Fuimos justificados gracias a que Cristo realizó la redención. Dios nos reconcilió y ahora lo disfrutamos”. Esto es maravilloso. Sin embargo, ¿Qué diremos acerca de la santificación? ¿Ya están ustedes santificados? Si algunos de los hermanos casados afirmarán estar santificados, probablemente sus esposas no estarían de acuerdo y dirían: “Los hermanos ciertamente han sido justificados, pero dudamos que hayan sido santificados”. Hermanos, ¿han sido sus esposas santificadas? Esposas, creen que sus esposos ya están santificados? Algunas pueden decir que sus esposos han sido santificados un poquito. Otras pueden sentir que ellos han mostrado cierta mejoría. Pero yo no estoy hablando de mejorar, sino de ser santificados, es decir, de que Cristo sea forjado dentro de nuestro ser, tal como la esencia, el sabor y el color del té satura el agua. En esto consiste la santificación.
(Apuntes del Estudio vida de Romanos mensaje 1)
